Kapuscinski se encuentra en Etiopía central. Barrancos, valles, montañas. Míseras chozas, cabañas. No hay ni agua ni luz. Tampoco comida.  

          En la época de las lluvias el mundo parece llegar a su fin con un diluvio universal. En verano no hay nada más que un suelo erosionado junto a una abrasadora acción solar.

           La gente nace para morir. La mayoría de las veces no tienen tiempo ni para cumplir la fase de reproducción a la que estamos destinados los seres humanos para no dar extinción a la especie. Los seres humanos no somos libres en el mundo de la naturaleza. Estamos predeterminados por nuestros genes y medios de vida. Sólo somos libres en sociedad. Pero estas personas no pueden llegar a sentir demasiado la libertad de la cual las personas nos orgullecemos por poseer.

          Cierto es que esta reflexión puede sonar muy primitiva, incluso animal, pero no hay más que ver de qué estamos hechos y para qué servimos. ¿Acaso tenemos una función en este mundo? ¡¡¡Din, din, din!!! Pregunta del millón. Aquí predomina el sentimiento de muerte.

          En África se vive en sociedad para sobrevivir. Pero el ser humano nace y muere solo. Aquí, a pesar de vivir en sociedad, todos los días inunda la idea de soledad. Es una idea marchita que corroe todo el miedo generado por la vida. Una idea que nos asusta, una idea en la que preferimos no pensar. Aquí muere todos los días un ser humano sólo. Y, a su lado, muere otro ser humano, también en la profunda soledad. Quizás en la misma explanada dicho sentimiento de vacío sea incontenible. Así mueren todos los días dentro de la misma tribu una masa de seres humanos. Morir en masa, ese es el concepto.

         ¿Quien no teme a la muerte? ¿Un valiente? No, la valentía se refiere a otra cosa, se refiere a la manera de afrontar las cosas, no al sentimiento que genere tener que pasarlas. Entonces, ¿quién no teme a la muerte? ¡Din, din, din! Señores y señoras aquí tienen otra pregunta del millón.

 

Kapuscinski no puede evitar pensar en ello, él tampoco pudo evitar sentirse solo en aquel momento.