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Con referencia al libro El Corazón de Ulises de Javier Reverte,pretendo traer un poco de otros pasajes místicos y mitológicos, que a igual que al autor que estamos leyendo, han atraído a otros autores, tales como el gran Borges.
¿Cuantos libros, cuantos poetas y cuantos escritores nos han llevado de nuevo a los cimientos de lo que fue el inicio de nuestra cultura, los mitos? Son innumerables, y todos han relatado la versión que conocían de estos, pero sólo y únicamente Borges se atrevió y se permitio el lujo de describirnos la escena desde los ojos de uno de los personajes más conocidos y a la vez más inadvertidos de la Grecia clásica.
Ahora, sin más preámbulos ni dilaciones, os dejo uno de las pequeñas pero fantásticas huellas de este magnífico escritor.
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suel, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo s
us pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redeentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
”Los caballos negros son,
las herraduras son negras…”
A simple vista da la impresión de que hay oscuridad o que al menos algo oscuro proviene de ellos.
”Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera…
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras…”
¿Manchas de tinta y de cera? Si… manchas de un pasado del que huirán por volverse en contra de los sentidos humanos. Sus cabezas son duras como el plomo, no sienten, no lloran. Han perdido el sentido de la vida, de la voluntad de uno mismo, de diferenciar entre el bien y el mal.
”Con el alma de charol
vienen por la carretera”
Se trata de otra referencia a la oscuridad de su ser. Corren bajo la luz de la luna trayendo la muerte.
”Jorobados y nocturnos,”
De noche galopan agachados sobre sus caballos.
”por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
Por donde quieran que pasen, dejan silencio de goma oscura, es un silencio de muerte. Las botas de los jinetes callan el taconeo de los gitanos.
y miedos de fina arena.”
Miedos que entre en el cuerpo inevitablemente, como la fina arena de la playa, irritante, que se nos pega a la piel.
”Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.”
Los mismos jinetes no están seguros acerca de la concienia de sus actos. Son pobres almas que esconden la inseguridad que llevan en su interior.
¡Oh ciudad de los gitanos!
….
¿Qué é o arte? Existen moitas definicións para esta cuestión aínda que todas coinciden no seguinte: é aquilo que nos transmite sensacións ou sentimentos e que está feita pola man do home. A man deste home foi evolucionando, e así mellorando na súa labor artística. Moitos artistas xogaron co efecto visual, enganando o ollo humano; outros simplemente querían deixar constanza das súas vivenzas; outros gañáronse a vida con isto; e outros perdéronna. Máis eu quero remontarme a moito antes de todo isto, eu quero falar acerca daqueles primeiros artistas que non foron idolatrados, nin sequera coñecidos pola súa obra, sólo meros artistas anónimos, que deixáronnos constanza da súa efímera existencia.
¿Algunha vez pasaches polas covas de Altamira, ou contemplaches nalgunha fotografía a Venus de Willendorf? Se é así, comprenderás o que eu pretendo explicarche desde o miña opinión persoal.
Comezarei expoñendo as deduccións básicas que nos demostran as pinturas que deixaron os da nosa especie miles de anos atrás. Na Europa Occidental é onde se dan mais casos de arte parietal, a cal refírese á arte mural, é dicir, a arte nas grutas, nos abrigos rochosos e en todas as paredes interiores onde puideran pintar. Usaban os dedos, escupían pintura coa boca e chegaron a inventar unha especie de lápices e pinceles rudimentarios. Os lugares onde mais soían pintar era nas zonas mais interiores das grutas. Isto soa realmente extraño se sabemos que eles convivían nas entradas e zonas mais próximas ó exterior das covas e non nas zonas alonxadas da saída, cubertas pola escuridade. Por iso, deducimos o uso dunha luz artifial, o lume. Xa non é que o descubriran, se nón que aprenderon a mantenelo e a aproveitalo. Outra cousa que aproveitaron, foron os desniveles rochosos que lles permitían gañar volume ás pinturas. E é así como causan unha gran sensación ver ós animais que sobresaen.
Outra vertente da arte paleolítica, ven a ser a arte moble, ou mobiliar, que envolve a todos aqueles obxectos artísticos que pódense mover e son atopados en excavacións. Crese que quizais estos obxectos tiveran algunha función rituaria. Son tales os colgantes, os bastóns perforados, as lanzas, etc. Obxectos realmente significativos na arte moble foron as Venus do paleolítico, atopadas en diversos lugares. A primera que apareceu foi a Venus de Brassempouy por Édouard Piette en 1833. A partir dos seguintes descubrimentos, fixéronse teorías acerca destas figuriñas. As características das mesmas aparecían como mulleres obesas, de pequenos brazos e pés, pero cos peitos e a vulva moi esaxerados en tamaño. Estas representacións nunca tiñan cara. Pénsase que o que querían representar con isto era a fertilidade ou as épocas de abundancia.
Realmente estas obras dannos unha achegada ó pasado, ó comezo de todo, e recórdannos a evolución pola que hemos pasado ata chegar ós nosos días.
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1 de junio de 2008
Que calor hace, comienza ya junio y aún no he ordenado la casa para el verano. Estoy cansada.
2 de junio de 2008
Hoy he subido al mercado a comprar verduras, y es que se me ha acabado la lechuga. Que calor hace.
3 de junio de 2008
He decidido pintar un cuadro acerca del sentimiento de la esclavitud, puesto que me siento esclava en un cuerpo tan frágil. Voy pronto a buscar mi paleta y mis pinturas, seguramente tenga algún lienzo de hace algunos años.
4 de junio de 2008
La felicidad está al alcance de todos los jóvenes. Y en lugar de ello desperdician el día emborrachándose y echándose a perder. Cuando yo era una de aquellos fuertes individuos llenos de sueños y pasiones, no había ni tiempo ni lugar para poder cumplirlos. Los sueños no nos eran arrebatados, nos eran aplastados. El mundo es injusto, cada día me duele más la espalda.
5 de junio de 2008
Maripili me ha dicho que tengo suerte por tener tanta cabellera. La mayoría del resto de señoras de la peluquería tienen cada problema… Lo más próximo que tengo a mi último día será esta espalda que me está matando, porque no tengo ningún problema de pelo. La señora de Rodríguez ha venido diciendo que sus hijos están estudiando Derecho y Económicas. Vaya tontería. Rodríguez ya es un buen abogado. Los críos tendrían que vivir sus vidas, no las de sus padres. Pero que sabré yo. Antes sabía tanto… Cada vez pienso que sé menos.
6 de junio de 2008
La hija de Lucía, la que vive en Santa Cruz, tiene una niña preciosa. Se llama Eva y es muy linda. Ya sabe decir su nombre y algunos números. Es una niña muy inteligente. En el mercado quiere estar con todo el mundo. Le compré un bollito de pan que comió con mucha dedicación y paciencia.
7 de junio de 2008
Esta mañana he madrugado mucho, he salido de la cama a las 9 en punto. Desayuné unas ricas tostadas con aceite y ajillo, un cafelito y un zumo de naranja natural, que no me fio del envasado.
Después subí a la azotea en busca de aquel lienzo en el que llevo días pensando. Casi me quedo tirada en medio de las escaleras mientras lo bajaba. Mi espalda ya no es lo que era, y a veces mis rodillas también se confabulan con mi espalda para hacerme más entretenidos estos últimos días.
8 de junio de 2008
Me he pasado toda la noche sin pegar ojo. No puedo parar de pensar en el cuadro. Así que decidí sacar por la fuerza a mis viejos huesos del roñoso colchón. Estas cosas hacen que me acuerde de mi juventud. Cuando me concentraba en que algo no tenía salida ni manera de descifrarse, entonces, y sólo entonces, llegaba un inesperado y feliz día en el que encontraba la ventana que me hacía salir. Normalmente esta ventana eran gentes a las que quería. Ahora ya no queda nada. El mundo ahora se rige por la muerte, cada vez quedan menos personas que conozca. He llegado a un punto en el que ya no hay ni nacimientos ni cumpleaños felices. Ahora sólo hay muerte y pasividad. Nada más.
9 de junio de 2008
El cuadro no tiene sentido. Se parece a mí misma, náufraga en un océano de tierra, el cuadro está encallado entre la desesperación y la cordura. Me pone triste. Por ahora lo describiría como una mancha envuelta en huesos de cristal.
10 de junio de 2008
No puedo pensar, no puedo dormir, ni comer. Sólo puedo leer y pintar. El cuadro me tiene obsesionada. ¿Qué hacer con él? Podría echarle un buen baño de aguarrás y eliminarle esta fría agonía, para hacer un precioso paisaje verde y azul. Abajo pondría un bello campo lleno de flores y con un par de niños jugando a cualquier cosa. Arriba, nubes blancas que reflejaran ilusión y alegría. Pero no. No puedo hacerlo. Necesito encontrarle alguna solución propia. Algo, no puedo dejarlo así. No puedo dejarlo, pasar a pintar otra cosa, y seguir luego. No, no puedo. Necesito, me es vital continuar con él. Creo que este cuadro me quiere decir algo, es como si yo me quisiera decir algo a mí misma… ¿Pero el qué?
11 de junio de 2008
Después del día de ayer, he decidido salir a dar un paseo. He llamado a Sonia y nos hemos ido a que nos diera un poco la luz del sol. Ha sido agradable. No tuvimos mucho de lo de que hablar, pero ha sido agradable. Lo que me ha llamado la atención es que a pesar de ser sábado, no había mucha juventud. Me imagino que estarán estudiando. Eso es bueno, que sigan así.
Sonia me ha dicho que deberíamos irnos de viaje a alguna parte. A mí me ha hecho gracia. Siempre, toda su vida no ha pensado en más que en viajar. Me alegro de que ella no haya cambiado.
Regresamos pronto porque empezó a llenarse el cielo de nubes. En el medio de todo el nubarrón había un pequeño orificio que servía de puente para nuestra vista entre la tierra y el cielo. Me recordó al cuadro.
12 de junio de 2008
Domingo, a descansar. A pesar del odio hacia este manojo de huesos, me he permitido un placentero descanso entre el acomodado sillón y el ya tan anticuado video.
13 de junio de 2008
La casa está muy sucia, o estaba al menos. Ha sido una mañana agotadora, mis rodillas y mi espalda necesitan unas vacaciones.
14 de junio de 2008
Esta mañana pensaba que sería como el resto, pero resultó ser un buen día. A próximas horas del mediodía llegó una gran amiga mía de toda la vida, o al menos desde que tuve conciencia de razón, Alicia. Nos conocemos desde los tres años. Es decir harán unos sesenta y dos años desde aquello. Fue ella quién me infundió ánimos a cumplir mis sueños, a que me hiciera escritora y dibujante a la vez. Una actividad que concuerda en la que se unían mis mayores pasiones.
Me alegró mucho su visita, tomamos cafés y galletas.
15 de junio de 2008
El cuadro está vacío. Está vacío en su plenitud. Es un mar que me traga con sus enormes olas. Yo juego sola, allí, entre amenazantes colmillos de tiburón y oscuras profundidades. Me gusta. Cada vez me gusta más. Es una firma de mi pésima existencia. Fui sirena en una vida pasada. Fui sirena de marineros que no comprendían mi soledad. Sería imposible estar sola con alguien estorbando mi temerario aleteo. Lo cierto es que en este cuadro, en verdad, en medio de la nada, aparezco yo. En medio de la nada aparece mi alma. En medio de la nada aparece todo lo que intentaron descubrir y que nunca nadie más que este cuadro verá. Yo, en medio de la nada, la nada en su máximo apogeo.
¿Acaso esto se trata de una metáfora? ¿Cuantas realidades pretende representar? Hay una en la que estoy yo, sola. Otra en la que está el mundo y yo hago bulto.
Parezco un libro abierto, volando sobre un efusivo acantilado. Caminando se hace el camino, soy una itinerante de las profundidades humanas.
Amo estas aguas y esta tierra. Tiempo hace ya que me dieron la luz y poco falta ya para que me la quiten.
Estoy agotada porque me han quitado la fuerza de mi aleteo, ahora sólo me queda un leve movimiento de tranquilidad y astucia con el que seguir adelante, hasta el final. El cielo estuvo salpicado por estrellas, lo sigue estando, y seguirá estándolo. Seguirá siendo la forma de guiar a los peregrinos. La tierra estará plagada de criaturas sobre una cubierta verde. Y dentro, la inquietud será perpetua, como un libro que aún no has terminado de leer.
16 de junio de 2008
Hoy dormí hasta tarde. Ayer me dejé llevar por una botella de buen vino que tenía guardado desde hace tantos años. Esta mañana, el mareo de mi cabeza era realmente doloroso.
La televisión me parece la manera más tonta de hacerme perder el tiempo. Sin embargo, la sigo viendo. Pero, ¿qué hacer con mi tiempo? Es tan poco ya, que no sé cómo aprovecharlo.
17 de junio de 2008
El día de hoy ha sido tranquilo.
18 de junio de 2008
Un viva por la fotografía. Cualquier cosa puede quedar en nada si no se sabe comprender el objeto que vemos. La fotografía hace que las cosas que nadie ve, de repente, salgan a la luz.
He hecho fotos a un parque. Primero sin nadie, a la izquierda. Después con un hombre de cuarenta años aproximadamente, de gesto triste, a la derecha. A continuación, otro enfoque de la primera con una señora dándole de comer a sus pájaros. Parecían agradecidos, y la señora tenía una expresión melancólica. Llevaba un rato enfocando, cuando lo vi, un pequeño jugando, con la luz del sol volviéndolo sombra desde sus espaldas. Esta última la saqué hacia las seis de la tarde.
Saber ver la realidad, no es cosa fácil. Una persona sola no tiene por qué estar triste, ni un grupo contento. Lo blanco no siempre es blanco, ni lo negro, siempre es negro. En cuanto a tonos grisáceos, la gama es infinita.
19 de junio de 2008
Domingo de nuevo, otra semana ha pasado, y mi cuerpo apenas lo ha notado. Sigue doliéndome la espalda, y sigue confabulando con el resto de mi cuerpo para hacerme entender que aún estoy sobre esta tierra, respirando el aire de todos. A veces tengo miedo de no despertar, después me digo que no creo que llegue a importar mucho que yo desaparezca. El mundo se rige por lo vivo, por lo nuevo, por la felicidad. Yo ya olvidé lo que era todo aquello.
Sigo pintando.
20 de junio de 2008
Desde mi ventana veo a niños jugando. Hay vaqueros, bomberos, veterinarias, patinadoras, futbolistas, cocineras, ciclistas… El mundo es hermoso. Me siento reconfortada al mirar hacia mi ventana. Es como si un sentimiento de vivacidad recorriera todo mi cuerpo.
21 de junio de 2008
En el mercado, Sonia me ha dicho que su familia llegaría en estas fechas de Madrid. A veces la envidio. ¿De qué me han servido tantos años de sueños y objetivos que alcanzar, si al final, al final de todo, no tengo con quien disfrutarlo?
22 de junio de 2008
Nada que anotar.
Tengo calor, sueño, cansancio.
Continúo pintando.
Nada más.
23 de junio de 2008
Decidí cambiar mi cuadro. Recurrí finalmente al aguarrás.
24 de junio de 2008
No tengo tiempo que perder escribiendo.
25 de junio de 2008
El tiempo se acaba, debo terminarlo pronto.
26 de junio de 2008
Quiero dejarlo listo para mi cumpleaños. Será mi regalo.
27 de junio de 2008
Sólo salí para ir al mercado. Me senté diez minutos en un banco a saludar a algunas conocidas.
El resto del día ha sido una tormenta de inspiración.
28 de junio de 2008
Ya no soportaba más esta encerrona. Salí a dar un paseo para reflexionar. Hace buen tiempo, el calor ya no me atosiga tanto.
29 de junio de 2008
Solo unos últimos retoques.
30 de junio de 2008
He terminado el cuadro. Me siento bien.
En medio del lienzo aparezco yo sola pintando con mi caballete de espaldas. En el fondo están reflejados todos mis sueños, todas las cosas que me importan, que amo y amé, juntos. En un armonioso paisaje con nubes rellenas con mi querida familia; unas montañas color pardo desdibujadas con versos de poetas que tanto significaron para mí en un pasado, gotas de barbotina que mi primer maestro me enseñó…Un riachuelo de óleo y trementina disuelta, con algunos tonos de hechos que marcaron la historia de la humanidad…Hay cosas que no se pueden pintar, como la amistad, el amor, puedo representarlos pero nunca podré expresar realmente lo que significaron para mí. El orgullo de mi misma, de verme cual Velázquez enmarcado, hace que mi cuadro deslumbre. Al menos sé que quizás, cuando yo muera, seré como ese resto de pintores no apreciados en su época, frustrados por sus condiciones. Pero espero que alguien lo vea y me comprenda.
Puede que esto suene muy de loco soñador veinteañero, y puede que sea así. Nunca, hasta el final de mis días, hasta el último segundo que me permita este frágil cuerpo, no dejaré de soñar.
Pues la vida es sueño y los sueños, hacen que el pobre sea rico y el viejo, joven en su corazón.
Si, realmente hoy es un feliz día de cumpleaños.



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