Los peligros de ÁFRICA (Ébano)

           Kapuscinski entra en la inmensa África sin ningún objetivo aparente. África es un lugar abrasador, el calor le penetra como cuchillos de hielo, y sólo desea encontrar un rastro de sombra para amainar el dolor. En medio de un infierno entiende y reflexiona acerca de las gentes de allí, y del movimiento descolonizador que está viviendo. Más un golpe de Estado no es comparable al pánico de la inminente mordedura de una serpiente, ni al agonizador sueño en el que se envuelven los africanos a la espera de la muerte por un león al anochecer. No, no es comparable. 

África también puede ser un paraíso, un sueño hecho realidad. A cualquiera que ame la más profunda naturaleza, cualquiera que quiera regresar al principio de los tiempos, cualquiera que se busque a sí mismo, lo hallará todo en África.

           Este continente no es como nos lo muestra el mapa, una superficie invariable por todas partes en el que sólo cambia la forma. Un papel que no distingue entre sociedades, culturas, ritos y costumbres. Kapuscinski afirma que sólo se llama África por comodidad para nosotros, el blanco. Aquí el hombre está determinado por su situación, y no por su tribu. Lo único que importa es tener familia, es ser alguien, es tener un nombre. Los nombres de los africanos son infinitos, puedes llamarte lluvia, noche o roca. Todo depende del momento y el lugar donde nace uno. El hombre nació en sociedad al principio de los tiempos y así es aquí. Mientras el blanco europeo vive con una familia de 3 o 4 miembros, el negro africano vive con sus padres, hijos, marido o esposa, abuelos, tios, primos,… Su día a día es en sociedad, porque sin ella no podría tan siquiera sobrevivir. El día a día es una lucha contínua por la sobrevivencia, por la lucha del hombre sobre su situación y tiempo. El tiempo en África es relativo al hombre. ¿Cómo un blanco puede entender esto? No puede. El blanco esta predeterminado por el tiempo. Unas agujas definen su vida. Un africano es libre de estas agujas, es libre en una jaula mortífera, llena de enfermedades y peligros contínuos.

 

 

           Es 1962. Un día Kapuscinski se encuentra en Kampala, pretende hacer un reportaje pero comienza a marearse y pierde el conocimiento. Tiene malaria. Si, esa enfermedad de la que muchos hemos oido hablar y que seguramente ninguno de nosotros llegue a padecer. En poco tiempo siente un frío polar, como si se encontrara desnudo en Groenlandia, en plena estación de las nieves. Por muchas mantas que le pusieran encima, nada servía. Nada podía calmarle. La malaria no es sólo sufrimiento y dolor, es una experiencia que nos hace perder la noción de nosotros y nuestro al rededor, es una experiencia que nos lleva a lo desconocido y de la cual no sabemos como volver. Kapuscinski pasó dos semanas en este estado. Una vez regresado a Dar es Salam, su piso, seguía con alguna secuela, según pensaba él.  

Y es ahora cuando se valora la importancia de los amigos, si no hubiera sido por su compañero, ¿dónde estaría ahora un hombre que sólo tenía ideas y sueños? ¿Dónde estaría ahora un hombre sin ninguna aportación económica?

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About J.W.Simons

I was born and raised down in Shrewsbury. On a farm way back up in the woods.
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